
Estoy dando clase y no puedo dar crédito a mis ojos. Un pequeño de catorce años con una remera negra con la silueta de Ian Anderson tocando su flauta.
-Te gusta Jethro Tull?, le pregunto intentando no sonar irónico ni hiriente. Me dice que sí y se despacha con la típica lista de los grupetes sinfocliché de los ´70. Sondeando descubro pequeñas intersecciones (King Crimson), lagunas alzeimerazos (kraut y cualquier cosa del ´79 para acá) y un detestable admiración por Rick Wakeman (sic).
-A vos no te gusta...
-No me interesa... , le digo haciendome el amplio.
-Vos no entendés. Porque todas esas túnicas que usa para tocar son parte de la cosa, sino no tiene sentido.El resto del aula nos mira como si fueramos extraterrestre.
Al llegar a casa pongo
PHEW, la antítesis de todo lo que charlé con sinfokid.
Ella -una auténtica china fuma mota, al decir de mis amigos- graba en 1981 junto a Czukay, Liebezeit y Plank un compendio de afterkrautpunk, que me hace olvidar a Roger Dean.